17 de marzo de 2010

Destino internacional


Vacaciones sin agua... no son vacaciones. Hay algo en el agua que nos relaja y nos conecta con nosotros mismos. Las veces que tomé vacaciones en lugares secos, volví tan cansada como cuando me fui, contenta, pero con la sensación de no haber tenido vacaciones. Un arroyito, un charco importante, un río, el mar ya cambian la cosa y ni que hablar cuando el destino incluye una catarata. Tenemos la suerte de tener en nuestro país una de las más grandes del mundo, por eso es super recomendable que todos los argentinos la conozcan.
En el año 83 mi papá nos subió a un Renault 12 azul francia sin aire acondicionado y con tapizado de cuero, manejó unos 1300 km. en verano y nos llevó a conocer las Cataratas del Iguazú. La verdad es que de ese viaje solo me quedan las fotos, era muy chica y no me acuerdo de nada, así que tuve que volver de grande en otoño y en un medio de transporte más cómodo.
Los días que uno tiene para descansar son escasos, así que aprovechamos el broche de oro de un verano, Semana Santa. A la mitad del continente se le ocurrió lo mismo, así que había más gente que en enero en la Bristol. Ir a las Cataratas y meterse en el medio de la selva hasta llegar a la frutilla del postre requiere de cierta tranquilidad, silencio, soledad, que claramente en Semana Santa no se encuentran. Los senderos entre las plantas y árboles son angostos y con mucha gente termina siendo la cola del super, no va ni para atrás ni para adelante. Aún así, cuando tenés enfrente esos millones de litros, tus ojos se quedan sin parpadear y no te importa nada de nada. El ruido y el movimiento del agua obnubilan hasta al más hiperquinético, es imposible resistirse a semejante encanto.  Si no hubiera ido en Semana Santa, todavía seguiría ahí sentada mirando caer ese inmenso río.


Optamos por dormir en territorio patrio, en el hotel que tiene la pileta más grande y el precio más chico. Está en el km. 5 de la ruta 12, que es la que une Puerto Iguazú con las Cataratas. Se llama Hostel Inn Iguazú y si bien es un hostel, también tiene cuartos individuales con baño privado. El nuestro era divino, con una ventana de piso a techo directa a la selva, no se veía otra cosa que verde, un placer para la vista. A la hora de desayunar se escuchaban todos los idiomas, y se veían todas las razas del planeta.
Por haberme enterado en la frontera que mi cédula había vencido 5 años antes, volví sobre mis pasos y recorrí bien Puerto Iguazú. Siento que como ciudad, al tener semejante atractivo turístico no han hecho mucho más. Hay pocos lugares donde pasear o ir a comer, las mejores ofertas están en los hoteles, que si tienen claro que hay que ofrecer algo más a los turistas. Tienen todo el potencial para ser la ciudad más alegre e internacional de la Argentina, mucho verde, calor, música, ríos, puente, Cataratas, Casino, solo hay que trabajar a nivel gubernamental, no solo privado.
En unos días es Semana Santa, si elegiste a las Cataratas como destino, acordate de llevar anteojos negros, no se ve nada con la espuma del agua, mucho Off, matera y ganas de comer chipá. No vayas al Parque Nacional con una mochila muy pesada porque vas a tener que caminar y subirte a uno de esos gomones que te llevan bien cerca de la cascada, no vuelvas sin hacerlo!!! Vas a tener que esperar, pero vale la pena, como hacer 1300 km. para ver la fuerza de la naturaleza en su versión más líquida.

No hay comentarios: