19 de noviembre de 2010

20 de Noviembre, flamante feriado


Al final, con estas cosas que tiene nuestra amada Argentina, nos agregaron un feriado más al año. Día de la Soberanía se llama esta nueva fecha en honor a la Batalla de la Vuelta de Obligado de 1845. Juraría que en el colegio no aprendí lo que pasó ese día, y si alguna vez se tocó el tema, no fue lo suficientemente didáctico como para recordarlo. La historia nos cuenta que en San Pedro, las tropas de la Confederación, en manos de Juan Manuel de Rosas, resistieron con cadenas cruzadas a lo ancho del río Paraná una invasión anglofrancesa, defendiendo así nuestra soberanía. Independizarse de quien sea no es tarea fácil, en nuestro caso fue un proceso de varios años, que empezó el 25 de Mayo de 1810 cuando acá se enteraron que Fernando VII en España abdicó en favor de Napoleón Bonaparte, y decidimos seguir siendo fieles al primero. Recién el 9 de Julio de 1816 en Tucumán se firma el Acta de la Independencia, dos años después que Fernando VII volviera al trono, sacándonos todos los argumentos que se habían utilizado para semi liberarnos en 1810. El combate de la Vuelta de Obligado en 1845 obligó a los invasores a aceptar la soberanía de la Confederación sobre los ríos interiores, terminando así de afirmar nuestra emancipación.
Si te quedás aburrido en tu casa alguno de los tres días que tenemos por delante pensando en Rosas, te recomiendo Camino al Bicentenario (si no lo ves bien abajo hacé click sobre el nombre) un trabajo que hizo el diario La Nación y que fue premiado por la Academia Nacional de Periodismo, está muy bueno y muestra cosas que muy pocos conocen de Buenos Aires... y feliz soberanía para todos!!!



13 de octubre de 2010

Pincel criollo


¡¡¡Último fin de semana largo del año!!! ponían los noticieros en todas las pantallas, haciéndote sentir culpable si no subías a la autopista, así que para no ser menos, el sábado a la madrugada agarramos la ruta 2. Después de viajar en una nube de niebla, se hizo la luz y llegamos al campo, previo paso por una panadería para desayunar como Dios manda.
Hay pocas sensaciones que me gusten tanto como la de bajarte de la cápsula automotriz y pisar el pasto, llenarte los pulmones un buen rato con aire limpito y sentarte automáticamente a no hacer nada más que mirar esa linea del horizonte imposible de encontrar en Buenos Aires.
Sacar fotos, toquetear un poco la huerta, caminar, ir al pueblo, tomar mate, andar en tractor, escribir, leer son las actividades de mi rutina campera, lo que hace que en mi memoria se mezclen esas idas al campo. Pera esta vez la voy a recordar muy bien, fue el día que me enamoré de la vaca de María. Ella es pintora, y la vaca es simplemente una vaca, pero te mira con unos ojos que te la querés llevar a tu casa. Por ahora me vine con su foto para no olvidarla y para presentarla en público. María Casalins pinta de todo, pero siempre hay en sus pinturas algo que te recuerda que ese pincel, es definitivamente criollo.

7 de septiembre de 2010

Se me pasó el agua...


El calorcito está llegando y los sweaters se están yendo. En un ataque de ansiedad por hacer espacio donde meter lo más voluminoso de mi placard, aparecieron unas láminas de mis primeros años de facultad que me es imposible ver en la basura. Llamó mi atención la única lámina que está prolijamente embolsada. Teníamos que dibujar un elemento metálico en lápiz negro. Perdí una semana en encontrar esa cosa que tendría que analizar minuciosamente con ojo quirúrgico y mano de artista. La primera clase después del encargo fui sin absolutamente nada a ver qué ideas se les habían caído a los otros: tornillos, bulones, pistolas y herramientas eran los más elegidos. Me fui a casa con cero inspiración y sentada ya de vuelta de cara a la hoja en blanco, la vi. Estuvo toda esa semana enfrente mío y ni de reojo la había mirado. 
Quienes la conocen, me la envidian, como yo a mi abuela antes que me la regale. Vino desde Inglaterra en barco en plena posguerra y hoy calienta el agua de la bebida más argentina, cosas del destino. Cómo amo a mi pava!!! Si no la hubiese heredado, todavía no sé qué hubiera dibujado. Extraña relación esta de la cebadora, la pava, el mate, la bombilla, la yerba y el termo. Que nadie me toque ninguna de estas cosas, porque se arma el tole tole. El ritual del mate incluye mucho más que la tan famosa y extraña hermandad entre quienes lo toman de la misma bombilla, hay también una relación de la que nadie habla y es la que existe entre el cebador y sus elementos y que será proporcional al amor que le tenga a la bebida. Ese sexteto amoroso entre todos sus componentes es el leit motiv de tomar mate solos, si no amás tu mate, seguramente terminarás tomando un Nesquik a la hora del té solitario.


Tengo una colección de mates traídos de los cuatro vientos, porongos, pezuñas que dan asco a todos menos a mi, astas, de madera forrados con metal, pampeanos y demás inclasificables, pero lo que más orgullo me da de mi equipo matero, que incluye dos materas divinas, es mi pava heredada. La mano solita la saca de la canilla cuando alcanza la cantidad exacta necesaria para cargar el termo. Nada de esos ruidos extraños para avisarme que ya alcanzó la temperatura ideal, apenas un leve sonido que solo escuchamos quienes la conocemos. Toda una vida juntas, haciéndome el aguante en esas noches de entregas y esas tardes de charla. 
Que sirva este blog de testamento, solo la heredará quien la ame como yo, los demás deberán conformarse con una copia de mi dibujo de primer año. Tanta cháchara que se me pasó el agua...

12 de mayo de 2010

Estamos de feria!!! Atención San Antonio de Areco y Castelar!!!


Este viernes y sábado los esperamos a todos en San Antonio de Areco, estaremos con nuestras gauchadas acompañando a La Fenicia en Arellano 265 de 11 a 20.30. Y si te queda lejos... el domingo 16 estaremos en Castelar en Espacio para el Arte, Luis María Drago 2548 de 15 a 20 hs. Ahora si no hay excusas para no empezar el Bicentenario bien equipados!!!
Los esperamos a todos!!!


17 de marzo de 2010

Destino internacional


Vacaciones sin agua... no son vacaciones. Hay algo en el agua que nos relaja y nos conecta con nosotros mismos. Las veces que tomé vacaciones en lugares secos, volví tan cansada como cuando me fui, contenta, pero con la sensación de no haber tenido vacaciones. Un arroyito, un charco importante, un río, el mar ya cambian la cosa y ni que hablar cuando el destino incluye una catarata. Tenemos la suerte de tener en nuestro país una de las más grandes del mundo, por eso es super recomendable que todos los argentinos la conozcan.
En el año 83 mi papá nos subió a un Renault 12 azul francia sin aire acondicionado y con tapizado de cuero, manejó unos 1300 km. en verano y nos llevó a conocer las Cataratas del Iguazú. La verdad es que de ese viaje solo me quedan las fotos, era muy chica y no me acuerdo de nada, así que tuve que volver de grande en otoño y en un medio de transporte más cómodo.
Los días que uno tiene para descansar son escasos, así que aprovechamos el broche de oro de un verano, Semana Santa. A la mitad del continente se le ocurrió lo mismo, así que había más gente que en enero en la Bristol. Ir a las Cataratas y meterse en el medio de la selva hasta llegar a la frutilla del postre requiere de cierta tranquilidad, silencio, soledad, que claramente en Semana Santa no se encuentran. Los senderos entre las plantas y árboles son angostos y con mucha gente termina siendo la cola del super, no va ni para atrás ni para adelante. Aún así, cuando tenés enfrente esos millones de litros, tus ojos se quedan sin parpadear y no te importa nada de nada. El ruido y el movimiento del agua obnubilan hasta al más hiperquinético, es imposible resistirse a semejante encanto.  Si no hubiera ido en Semana Santa, todavía seguiría ahí sentada mirando caer ese inmenso río.


Optamos por dormir en territorio patrio, en el hotel que tiene la pileta más grande y el precio más chico. Está en el km. 5 de la ruta 12, que es la que une Puerto Iguazú con las Cataratas. Se llama Hostel Inn Iguazú y si bien es un hostel, también tiene cuartos individuales con baño privado. El nuestro era divino, con una ventana de piso a techo directa a la selva, no se veía otra cosa que verde, un placer para la vista. A la hora de desayunar se escuchaban todos los idiomas, y se veían todas las razas del planeta.
Por haberme enterado en la frontera que mi cédula había vencido 5 años antes, volví sobre mis pasos y recorrí bien Puerto Iguazú. Siento que como ciudad, al tener semejante atractivo turístico no han hecho mucho más. Hay pocos lugares donde pasear o ir a comer, las mejores ofertas están en los hoteles, que si tienen claro que hay que ofrecer algo más a los turistas. Tienen todo el potencial para ser la ciudad más alegre e internacional de la Argentina, mucho verde, calor, música, ríos, puente, Cataratas, Casino, solo hay que trabajar a nivel gubernamental, no solo privado.
En unos días es Semana Santa, si elegiste a las Cataratas como destino, acordate de llevar anteojos negros, no se ve nada con la espuma del agua, mucho Off, matera y ganas de comer chipá. No vayas al Parque Nacional con una mochila muy pesada porque vas a tener que caminar y subirte a uno de esos gomones que te llevan bien cerca de la cascada, no vuelvas sin hacerlo!!! Vas a tener que esperar, pero vale la pena, como hacer 1300 km. para ver la fuerza de la naturaleza en su versión más líquida.

28 de enero de 2010

Tierra tomada


Hace unos diez años vino el hermano de mi amiga Luz a pasar unos días en Buenos Aires desde San Antonio de Areco y uno de esos días lo saqué a pasear, ya ni me acuerdo a dónde, pero lo que si recuerdo de ese entonces pequeño paisano, fue una frase que lanzó a viva voz al ver en el subte a un compatriota de ojos rasgados: "¡¡¡Hay un chino!!!" Su sorpresa fue inmensa, y en ese momento entendí que la globalización que se vive en esta ciudad no tiene la misma velocidad que en nuestra verdadera Argentina. Pero 10 años después, viví esa misma sorpresa cuando los chinos llegaron al super de Coronel Vidal, un pueblo bien chacarero sobre la ruta 2 a donde hacemos las compras cada vez que vamos al campo. La globalización ahí es lenta, pero llega.
Buenos Aires hoy es tan oriental como europea. Hasta el más gaucho tiene en su haber más de un "Made in China", y tiene su lógica, son mayoría. Hasta tienen barrio propio en esta inmensa ciudad. Belgrano tiene su arco como toda gran metrópoli, en Arribeños y Juramento. El paseo es ideal para un día de semana, aunque soportar la multitud los sábados y domingos tiene también sus beneficios, muchos locales sacan mesas a la calle ofreciendo comidas de lo más extrañas para nuestros ojos curiosos y vetadas para paladares cerrados.
Es imposible volver del Barrio Chino sin nada. Te vas convencido que sin un gato de la fortuna tus finanzas se harán humo y que sin sahumerios específicos las solteras jamás volverán a noviar. Mejor es prevenir que curar, así es que hasta el más agnóstico, por si las moscas, visita algunos negocios de Feng Shui y se lleva, luego de una muy escueta introducción por parte del vendedor a esta milenaria práctica, monedas y llamadores de ángeles para sacar la mala energía de donde se haya instalado.
Ayer, con mi amiga Sol, vaciamos Casa China, un mini supermercado sobre Arribeños que te transporta. Todo está en chino, y tiene todo lo necesario para quienes se inician en esta cultura que llegó para quedarse. La tentación es mucha, cosas jamás vistas por estos pagos piden a gritos entrar en tu bolsa, y bueh... qué le voy a hacer, terminaron en mi casa nomás. Hoy hay comida, postre, galletitas y jugos chinos para toda la familia.
Cuando Agentina abrió sus puertas para la inmigración a fines del 1800, se olvidó de incluir a todos los países extraeuropeos. Podría decirse que de ahí viene el orígen de nuestro triste rechazo a todo aquel inmigrante asiático, africano o incluso americano, pero si al fomentar la inmigración solo se benefició a los europeos a llegar aquí, es obvio que ya en ese momento existía cierta actitud racista para con los demás. Podría ser por el propio origen europeo de quienes tomaron tales medidas. Pero eso pasó en el siglo XIX, estamos en el 2010 y ya es hora de hacernos cargo de lo que otras comunidades generan en cada uno. Por mi lado, amo la diversidad de culturas, y es una linda forma de egocentrismo, yo me hago mejor persona tomando lo mejor de cada uno. Así que argentinos, los invito a disfrutar de todo lo distinto a lo que estamos acostumbrados. Empiecen por el Barrio Chino, es una buena forma de sentir un poco lo que sintió esta gente cuando llegó acá, otra lengua, otras letras, otros rasgos, y aún así, salieron adelante.