19 de noviembre de 2010

20 de Noviembre, flamante feriado


Al final, con estas cosas que tiene nuestra amada Argentina, nos agregaron un feriado más al año. Día de la Soberanía se llama esta nueva fecha en honor a la Batalla de la Vuelta de Obligado de 1845. Juraría que en el colegio no aprendí lo que pasó ese día, y si alguna vez se tocó el tema, no fue lo suficientemente didáctico como para recordarlo. La historia nos cuenta que en San Pedro, las tropas de la Confederación, en manos de Juan Manuel de Rosas, resistieron con cadenas cruzadas a lo ancho del río Paraná una invasión anglofrancesa, defendiendo así nuestra soberanía. Independizarse de quien sea no es tarea fácil, en nuestro caso fue un proceso de varios años, que empezó el 25 de Mayo de 1810 cuando acá se enteraron que Fernando VII en España abdicó en favor de Napoleón Bonaparte, y decidimos seguir siendo fieles al primero. Recién el 9 de Julio de 1816 en Tucumán se firma el Acta de la Independencia, dos años después que Fernando VII volviera al trono, sacándonos todos los argumentos que se habían utilizado para semi liberarnos en 1810. El combate de la Vuelta de Obligado en 1845 obligó a los invasores a aceptar la soberanía de la Confederación sobre los ríos interiores, terminando así de afirmar nuestra emancipación.
Si te quedás aburrido en tu casa alguno de los tres días que tenemos por delante pensando en Rosas, te recomiendo Camino al Bicentenario (si no lo ves bien abajo hacé click sobre el nombre) un trabajo que hizo el diario La Nación y que fue premiado por la Academia Nacional de Periodismo, está muy bueno y muestra cosas que muy pocos conocen de Buenos Aires... y feliz soberanía para todos!!!



13 de octubre de 2010

Pincel criollo


¡¡¡Último fin de semana largo del año!!! ponían los noticieros en todas las pantallas, haciéndote sentir culpable si no subías a la autopista, así que para no ser menos, el sábado a la madrugada agarramos la ruta 2. Después de viajar en una nube de niebla, se hizo la luz y llegamos al campo, previo paso por una panadería para desayunar como Dios manda.
Hay pocas sensaciones que me gusten tanto como la de bajarte de la cápsula automotriz y pisar el pasto, llenarte los pulmones un buen rato con aire limpito y sentarte automáticamente a no hacer nada más que mirar esa linea del horizonte imposible de encontrar en Buenos Aires.
Sacar fotos, toquetear un poco la huerta, caminar, ir al pueblo, tomar mate, andar en tractor, escribir, leer son las actividades de mi rutina campera, lo que hace que en mi memoria se mezclen esas idas al campo. Pera esta vez la voy a recordar muy bien, fue el día que me enamoré de la vaca de María. Ella es pintora, y la vaca es simplemente una vaca, pero te mira con unos ojos que te la querés llevar a tu casa. Por ahora me vine con su foto para no olvidarla y para presentarla en público. María Casalins pinta de todo, pero siempre hay en sus pinturas algo que te recuerda que ese pincel, es definitivamente criollo.

7 de septiembre de 2010

Se me pasó el agua...


El calorcito está llegando y los sweaters se están yendo. En un ataque de ansiedad por hacer espacio donde meter lo más voluminoso de mi placard, aparecieron unas láminas de mis primeros años de facultad que me es imposible ver en la basura. Llamó mi atención la única lámina que está prolijamente embolsada. Teníamos que dibujar un elemento metálico en lápiz negro. Perdí una semana en encontrar esa cosa que tendría que analizar minuciosamente con ojo quirúrgico y mano de artista. La primera clase después del encargo fui sin absolutamente nada a ver qué ideas se les habían caído a los otros: tornillos, bulones, pistolas y herramientas eran los más elegidos. Me fui a casa con cero inspiración y sentada ya de vuelta de cara a la hoja en blanco, la vi. Estuvo toda esa semana enfrente mío y ni de reojo la había mirado. 
Quienes la conocen, me la envidian, como yo a mi abuela antes que me la regale. Vino desde Inglaterra en barco en plena posguerra y hoy calienta el agua de la bebida más argentina, cosas del destino. Cómo amo a mi pava!!! Si no la hubiese heredado, todavía no sé qué hubiera dibujado. Extraña relación esta de la cebadora, la pava, el mate, la bombilla, la yerba y el termo. Que nadie me toque ninguna de estas cosas, porque se arma el tole tole. El ritual del mate incluye mucho más que la tan famosa y extraña hermandad entre quienes lo toman de la misma bombilla, hay también una relación de la que nadie habla y es la que existe entre el cebador y sus elementos y que será proporcional al amor que le tenga a la bebida. Ese sexteto amoroso entre todos sus componentes es el leit motiv de tomar mate solos, si no amás tu mate, seguramente terminarás tomando un Nesquik a la hora del té solitario.


Tengo una colección de mates traídos de los cuatro vientos, porongos, pezuñas que dan asco a todos menos a mi, astas, de madera forrados con metal, pampeanos y demás inclasificables, pero lo que más orgullo me da de mi equipo matero, que incluye dos materas divinas, es mi pava heredada. La mano solita la saca de la canilla cuando alcanza la cantidad exacta necesaria para cargar el termo. Nada de esos ruidos extraños para avisarme que ya alcanzó la temperatura ideal, apenas un leve sonido que solo escuchamos quienes la conocemos. Toda una vida juntas, haciéndome el aguante en esas noches de entregas y esas tardes de charla. 
Que sirva este blog de testamento, solo la heredará quien la ame como yo, los demás deberán conformarse con una copia de mi dibujo de primer año. Tanta cháchara que se me pasó el agua...

12 de mayo de 2010

Estamos de feria!!! Atención San Antonio de Areco y Castelar!!!


Este viernes y sábado los esperamos a todos en San Antonio de Areco, estaremos con nuestras gauchadas acompañando a La Fenicia en Arellano 265 de 11 a 20.30. Y si te queda lejos... el domingo 16 estaremos en Castelar en Espacio para el Arte, Luis María Drago 2548 de 15 a 20 hs. Ahora si no hay excusas para no empezar el Bicentenario bien equipados!!!
Los esperamos a todos!!!


17 de marzo de 2010

Destino internacional


Vacaciones sin agua... no son vacaciones. Hay algo en el agua que nos relaja y nos conecta con nosotros mismos. Las veces que tomé vacaciones en lugares secos, volví tan cansada como cuando me fui, contenta, pero con la sensación de no haber tenido vacaciones. Un arroyito, un charco importante, un río, el mar ya cambian la cosa y ni que hablar cuando el destino incluye una catarata. Tenemos la suerte de tener en nuestro país una de las más grandes del mundo, por eso es super recomendable que todos los argentinos la conozcan.
En el año 83 mi papá nos subió a un Renault 12 azul francia sin aire acondicionado y con tapizado de cuero, manejó unos 1300 km. en verano y nos llevó a conocer las Cataratas del Iguazú. La verdad es que de ese viaje solo me quedan las fotos, era muy chica y no me acuerdo de nada, así que tuve que volver de grande en otoño y en un medio de transporte más cómodo.
Los días que uno tiene para descansar son escasos, así que aprovechamos el broche de oro de un verano, Semana Santa. A la mitad del continente se le ocurrió lo mismo, así que había más gente que en enero en la Bristol. Ir a las Cataratas y meterse en el medio de la selva hasta llegar a la frutilla del postre requiere de cierta tranquilidad, silencio, soledad, que claramente en Semana Santa no se encuentran. Los senderos entre las plantas y árboles son angostos y con mucha gente termina siendo la cola del super, no va ni para atrás ni para adelante. Aún así, cuando tenés enfrente esos millones de litros, tus ojos se quedan sin parpadear y no te importa nada de nada. El ruido y el movimiento del agua obnubilan hasta al más hiperquinético, es imposible resistirse a semejante encanto.  Si no hubiera ido en Semana Santa, todavía seguiría ahí sentada mirando caer ese inmenso río.


Optamos por dormir en territorio patrio, en el hotel que tiene la pileta más grande y el precio más chico. Está en el km. 5 de la ruta 12, que es la que une Puerto Iguazú con las Cataratas. Se llama Hostel Inn Iguazú y si bien es un hostel, también tiene cuartos individuales con baño privado. El nuestro era divino, con una ventana de piso a techo directa a la selva, no se veía otra cosa que verde, un placer para la vista. A la hora de desayunar se escuchaban todos los idiomas, y se veían todas las razas del planeta.
Por haberme enterado en la frontera que mi cédula había vencido 5 años antes, volví sobre mis pasos y recorrí bien Puerto Iguazú. Siento que como ciudad, al tener semejante atractivo turístico no han hecho mucho más. Hay pocos lugares donde pasear o ir a comer, las mejores ofertas están en los hoteles, que si tienen claro que hay que ofrecer algo más a los turistas. Tienen todo el potencial para ser la ciudad más alegre e internacional de la Argentina, mucho verde, calor, música, ríos, puente, Cataratas, Casino, solo hay que trabajar a nivel gubernamental, no solo privado.
En unos días es Semana Santa, si elegiste a las Cataratas como destino, acordate de llevar anteojos negros, no se ve nada con la espuma del agua, mucho Off, matera y ganas de comer chipá. No vayas al Parque Nacional con una mochila muy pesada porque vas a tener que caminar y subirte a uno de esos gomones que te llevan bien cerca de la cascada, no vuelvas sin hacerlo!!! Vas a tener que esperar, pero vale la pena, como hacer 1300 km. para ver la fuerza de la naturaleza en su versión más líquida.

28 de enero de 2010

Tierra tomada


Hace unos diez años vino el hermano de mi amiga Luz a pasar unos días en Buenos Aires desde San Antonio de Areco y uno de esos días lo saqué a pasear, ya ni me acuerdo a dónde, pero lo que si recuerdo de ese entonces pequeño paisano, fue una frase que lanzó a viva voz al ver en el subte a un compatriota de ojos rasgados: "¡¡¡Hay un chino!!!" Su sorpresa fue inmensa, y en ese momento entendí que la globalización que se vive en esta ciudad no tiene la misma velocidad que en nuestra verdadera Argentina. Pero 10 años después, viví esa misma sorpresa cuando los chinos llegaron al super de Coronel Vidal, un pueblo bien chacarero sobre la ruta 2 a donde hacemos las compras cada vez que vamos al campo. La globalización ahí es lenta, pero llega.
Buenos Aires hoy es tan oriental como europea. Hasta el más gaucho tiene en su haber más de un "Made in China", y tiene su lógica, son mayoría. Hasta tienen barrio propio en esta inmensa ciudad. Belgrano tiene su arco como toda gran metrópoli, en Arribeños y Juramento. El paseo es ideal para un día de semana, aunque soportar la multitud los sábados y domingos tiene también sus beneficios, muchos locales sacan mesas a la calle ofreciendo comidas de lo más extrañas para nuestros ojos curiosos y vetadas para paladares cerrados.
Es imposible volver del Barrio Chino sin nada. Te vas convencido que sin un gato de la fortuna tus finanzas se harán humo y que sin sahumerios específicos las solteras jamás volverán a noviar. Mejor es prevenir que curar, así es que hasta el más agnóstico, por si las moscas, visita algunos negocios de Feng Shui y se lleva, luego de una muy escueta introducción por parte del vendedor a esta milenaria práctica, monedas y llamadores de ángeles para sacar la mala energía de donde se haya instalado.
Ayer, con mi amiga Sol, vaciamos Casa China, un mini supermercado sobre Arribeños que te transporta. Todo está en chino, y tiene todo lo necesario para quienes se inician en esta cultura que llegó para quedarse. La tentación es mucha, cosas jamás vistas por estos pagos piden a gritos entrar en tu bolsa, y bueh... qué le voy a hacer, terminaron en mi casa nomás. Hoy hay comida, postre, galletitas y jugos chinos para toda la familia.
Cuando Agentina abrió sus puertas para la inmigración a fines del 1800, se olvidó de incluir a todos los países extraeuropeos. Podría decirse que de ahí viene el orígen de nuestro triste rechazo a todo aquel inmigrante asiático, africano o incluso americano, pero si al fomentar la inmigración solo se benefició a los europeos a llegar aquí, es obvio que ya en ese momento existía cierta actitud racista para con los demás. Podría ser por el propio origen europeo de quienes tomaron tales medidas. Pero eso pasó en el siglo XIX, estamos en el 2010 y ya es hora de hacernos cargo de lo que otras comunidades generan en cada uno. Por mi lado, amo la diversidad de culturas, y es una linda forma de egocentrismo, yo me hago mejor persona tomando lo mejor de cada uno. Así que argentinos, los invito a disfrutar de todo lo distinto a lo que estamos acostumbrados. Empiecen por el Barrio Chino, es una buena forma de sentir un poco lo que sintió esta gente cuando llegó acá, otra lengua, otras letras, otros rasgos, y aún así, salieron adelante.

3 de diciembre de 2009

Hay equipo???


Se viene el año del bicentenario, y en los diarios hay más noticias de lo que será un año futbolísticamente movido que de lo que haremos para festejar nuestros 200 años de libertad, por algo será, no? Hoy me levanté con la novedad que a priori no parece tan importante, pero después de un tiempo alcanza  popularidad internacional. Estoy hablando del himno de Australia 2010, esa musiquita que nos quemará los oídos de enero a julio. Y de ella dependerá en buena medida, qué tan buenos recuerdos nos queden del próximo mundial. Y si esto no es cierto, díganme por qué Italia 90 a pesar de no habernos tenido en la cima del podio, es tan felizmente recordado por los argentinos. Sé que teníamos un equipo que emocionaba hasta a las piedras, pero no hubiera alcanzado eso solo para seguir con el nudo en la garganta cada vez que escuchamos Notti Magiche.
Recién escuché Waving Flag, tiene un claro espíritu africano, ritmo pegadizo y alegría. Abajo les dejo el video para ponerse al día y también el de Italia, no es para comparar, es para ir calentando motores. La letra de fútbol no tiene ni una palabra, pero a veces me pregunto si lo que uno va a ver a un mundial es solo eso. Es un evento donde estamos todos juntos, felices antes del partido, deprimidos después, pero es un momento donde el mundo se une, es todo lo contrario a lo que pasa durante los 4 años restantes. Es mucho más que fútbol, es alegría globalizada, por eso me atraen tanto los Mundiales. Ya no importa qué equipo lleve Maradona, cada uno va a tener su propio equipo para disfrutarlo, amigos, parientes, compañeros de trabajo... HAY EQUIPO!!!!!!!




26 de noviembre de 2009

Tiene payé


Que Corrientes tiene payé lo escucho desde mis 6 meses de vida, cuando pisé por primera vez el litoral. Payé es encantamiento en guaraní, y el dicho popular es determinante, Corrientes atrapa a todo aquel que pisa su suelo y por más lejos que se encuentre siempre sufrirá de añoranzas por esta tierra, y juro que es cierto. Algo tiene que hace que siempre quiera ir para allá y sentarme horas y horas frente al Paraná, solo para mirarlo tomando unos mates.
En su capital, las Santa Rita, palmeras y lapachos llenan las calles y patios, hay tanto sol, que lo que plantes a los dos días ya creció y dió frutos, un placer para los amantes de la jardinería y de la sombra. Eso sí, a la hora de la siesta, a dormir o te lleva el Pombero, la mejor de las leyendas inventada por padres sabios que con 40° de calor no tenían fuerzas para cuidar a ningún chico que quisiera salir a jugar.
Las veces que fui con amigas no hubo forma de sacarlas de la pileta del Hotel de Turismo, el más tradicional y mejor ubicado de la ciudad. Si bien está en un triste estado, sigue siendo mi preferido, nada de internet ni cosas raras, pero su pileta y la terraza mirando la Costanera, no tienen comparación. Además está pegadito al Casino, así que si estás aburrido y no te gusta la siesta, te metés ahí con el aire acondicionado y estás en las Vegas. Cerca y también sobre la costanera está el Jardín Zoológico, es chiquito, pero es gratis y tiene los animales de la región, así que está bueno para irse con una idea global de donde uno estuvo y a los chicos siempre les encanta.



A la tardecita todo renace, es la segunda mañana, abren de nuevo los locales de la peatonal Junín, y no podés pasar por ahí sin probar los chipacitos de Panambí o de San José, se me hace agua la boca de solo recordarlos. Martha de Bianchetti tiene un confitería en la esquina de 9 de Julio y Mendoza que merece mi admiración, siempre salgo contenta.
En cualquier ciudad de Corrientes a la que vayas, vas a ver el mejor atardecer de tu vida, así que haceme caso, comprate algo para el té, llená el termo y andá a esperar ese momento a la Costanera.
El correntino es bien salidor, así que los bares y restaurants siempre están llenos. Me encanta Cristóbal de la Costanera, es una terraza al Paraná, y como allá los noches siempre son perfectas, nada mejor que pasarlas al aire libre, con música y con quien quieras. El Club de Regatas, los restaurants del Hotel de Turismo y del Casino, son clásicos que siempre tienen final feliz. En el Paseo Franciscano del puerto está Típico, donde podés probar comidas autóctonas, incluidos dorados, pacúes y surubíes, imperdible. Después pedís un helado en Cremolatti que está ahí mismo, y a dormir contento, o a intentarlo por lo menos. En épocas donde el aire acondicionado no existía, mi abuelo se ponía su pijama, se mojaba de pies a cabeza y salía a pasear por el campo a secarse con la noche para acostarse bien fresquito. Hoy es distinto, aunque los cortes de luz en pleno verano, existen!!!
Lamentablemente Corrientes no está en el itinerario turístico de la mayoría de los argentinos, es una pena que no sea tan popular. Realmente la recomiendo, es un lugar distinto, con vegetación distinta, gente alegre, romántico, hay música por todos lados, andares tranquilos, un mega carnaval, el Teatro Vera, el río más grande, y sobre todo ese no sé qué que está en el aire y te invita a volver. Cómo te quiero Corrientes!!! Acá va el video de tu canción, no la versión de Ramona Galarza que es la que más me gusta, pero te rinde honor igualmente bien.

18 de noviembre de 2009

Dulce homenaje


Desde que no tenía memoria disfruto de todo lo dulce que se me acerque. No es algo extraño viviendo en el país con más variedad de golosinas que existe en el mundo. Por qué será que los argentinos amamos los kioscos y nunca nos hemos cansado de ellos? Hay calles que tienen más de uno en su haber, y aún así, no se funden. Es todo una incógnita para mí, no entiendo de dónde viene esa voracidad argentina por el azúcar. Será porque tenemos el dulce de leche, y otros países no cuentan con ese beneficio? El manjar, como lo llaman nuestros amigos trasandinos, está en todos lados, en el flan, en el helado, en los alfajores, en las medialunas, en los caramelos, en la Vauquita y solito en unos tachos de plástico que claramente no están a la altura del contenido. Hay sobreabundancia de dulce de leche en Argentina, y no nos aburre, de hecho, queremos más.
Cuando era chica, mi pediatra decidió que yo era alérgica al chocolate, así que me suspendieron el cacao por casi 10 años. Cuando logré liberarme del maldito pronóstico, descubrí que me había curado... o que nunca había padecido alergia. En esos años el dulce de leche fue mi aliado, mi saciador de gula. Tanto me acostumbré a él, que aún hoy, el helado no es helado, si no lo pido con dulce de leche. Es extraño, porque aprendí que puedo vivir sin chocolate, pero no sin dulce de leche. Y si me preguntan cuál es mi golosina preferida, coincido con el 42% de los argentinos que votaron en nuestra encuesta del mes pasado: la Rhodesia se lleva todos los premios. Es perfecta. La cantidad justa. El azúcar justo. El gusto justo. Y no tiene dulce de leche.
Buscando publicidades para honrar a mi preferida, encontré solo una de 1988 que no recordaba. Espero les guste y les de las mismas ganas que a mí... sabiendo que iba a escribir sobre ella, me anticipé y compré el paquetito que viene con 4, por si una no alcanza!!!


11 de noviembre de 2009

Eiffel, edición argentina


Me acabo de enterar por esta misma computadora desde donde estoy escribiendo que Eiffel, el creador de su torre homónima en la increíble París, tuvo en nuestra época de esplendor unos pedidos más terrenales desde estos pagos: casas en caja. El gran ingeniero las diseñó en chapas de acero y vigas de hierro, y acá solo tuvieron que levantar paredes para los baños y cocina. Parece que al país entraron 3 casas alrededor del año 1930, una a Mendoza, que después se fue para el vecino Chile y dos a la provincia de Córdoba (Capital y Villa María). La de Córdoba Capital es la que está en la foto de abajo, fue encargada por la familia Perez Cornejo y puesta en venta en 2007. No hay información que confirme si se vendió o no, pero si que está protegida por las ordenanzas municipales y que corresponde su preservación, o sea, no la pueden demoler y hacer una torre con SUM ni pileta. La casa está en la calle San Jerónimo 3346 del Barrio San Vicente, muero por ir a verla!!! Es conocida como el "Chalé de Eiffel" y obviamente como "la casa de lata" para los menos informados. La Vuelta al Mundo del Jardín Zoológico, en el Parque Sarmiento de la misma ciudad, también tenía la firma de Eiffel y fue comprada por el Gobieno de Tucumán en 1910 para los festejos del Centenario de la Independencia y terminó en Córdoba, donde la dejaron de usar en la década del 70 porque empezó a retorcerse.
La otra casa que está en Córdoba, fue a Villa María. Es una típica construcción ferroviaria, pero no hay demasiada información de ella, ni siquiera pude encontrar la dirección, así que tendré que ir hasta allá y encontrarla yo misma.
Cuánto ojo hay que tener en las calles, no solo para que no te roben, sino para encontrar estas pequeñas sorpresas que hay por todos lados. Por eso me encanta ir al centro los fines de semana, ves cosas que durante la semana parecen transparentes, no podés creer que siempre estuvieron ahí. Solo hay que levantar la vista un poco y al ver, verás...


4 de noviembre de 2009

Aroma a pinos


Las calles con nombres que abarcan toda la fauna marina reciben año tras año a miles de chicos que se toman sus primeras vacaciones sin órdenes familiares. Y también recibe a familias ya formadas, donde los padres encuentran en la playa su mejor aliado para descansar.
Hace años que pasamos unos días de enero en esta ciudad llena de árboles y calles arenosas, lejos del ruido del centro y cerca del mar. El día no empieza hasta que cada uno haya probado y calificado las medialunas de La Jirafa (siempre se llevan un 10) Luego, playa y sandwichs, las Stellas llenan nuestras heladeras y la música y baile de Carlinho en Mama Concert´s acompaña las tardes calurosas. Invadimos el spa una vez por día, sauna, ducha escocesa, finlandesa y jacuzzi son nuestra agobiante rutina.



Cuando el sol se quiere ir, solo lo despedimos y salimos corriendo al Freddo de Ilíada y Olimpo rodeados de verde o a Tante en el centro, donde siempre pido un plato lleno de cosas dulces que ansío todo el año. La noche es más linda en casa, bajo los árboles y una buena parrilla, pero siempre nos tentamos con algunas rabas o paellas del Viejo Lobo, Il Garda o La Gamba, es inevitable. El ambiente es de fiesta, todos los vecinos están en la misma, la única preocupación es cómo prender el fuego. Cuando el sol y la playa no nos dejan de cama, el casino del Hotel del Bosque o el Cine Bahía son nuestras salidas veraniegas. La lluvia a veces aparece, como en todos lados, y es gracioso ver cómo los grandes salimos corriendo y los chicos se adueñan de la playa, pero quedarse y ver cómo los colores del mar se van transformando, es un regalo para la vista.
De chica nunca íbamos de vacaciones al mismo lugar, esta costumbre empezó de grande, y la verdad... me encanta reencontrarme una vez por año con esos sabores, olores y calles pinamarenses. Cada vez falta menos, y ya se me hace agua la boca de pensar en esas paellas!!!


28 de octubre de 2009

Amo el Google Earth!!!!!!!!


Cuando estoy con muchas ganas de viajar y todo colabora para que no pueda hacerlo, me meto en el Google Earth. Qué invento divino!!! Cada vez que lo abro y busco un lugar, me sigo sorprendiendo como el primer día, de lo mejor que dió internet, hasta ahora. En todos mis viajes yo siempre cumplí el rol de brújula, me encantan los mapas, así que esto es un regalo para mi norte interno. También te ayuda a no olvidarte de las calles que anduviste, la memoria a veces se olvida de los pequeños detalles, que son en definitiva los que abundan en los viajes. Los mapas son los mejores amigos de las almas viajeras y el Google Earth es el novio nuevo. Realmente lo recomiendo, ver el planeta desde arriba y desde tu computadora es algo que a ninguno de nuestros abuelos se le hubiera ocurrido, así que no pierdan la oportunidad y si tienen algún viejito en la familia, muestrenle aunque sea el techo de su casa, no lo va a poder creer!!!
Buscando hoteles en el exterior descubrí otro sitio super útil: http://www.tripadvisor.es/ que está buenísimo, la gente opina sobre los lugares y hoteles en los que estuvo en todo el mundo, y la joyita es un mapa personal donde podés marcar las ciudades que tu pasaporte y memoria dicen que visitaste. Es divertido verlo terminado y te da muchas ganas de llenar con marquitas las partes que quedan en blanco, habrá que viajar...


Pinamar desde algún satélite, nuestro próximo destino


20 de octubre de 2009

Bariló, Bariló...


La encuesta del mes pasado de nuestro blog dió por ganadora a la Patagonia como la región más linda de nuestro país con un 85% de los votos. Este resultado avasallante me trajo recuerdos de uno de mis viajes a esas tierras. Bariloche es sin duda la Mar del Plata patagónica, a quien conocí, como muchos, como broche de oro después de 15 años de educación escolar. Pero no es de ese viaje de catálogo del cual voy a hablar, sino de uno que con mochila a cuestas, hicimos con mis amigas Luz, Jose y Ema unos cuantos años después. Bariloche fue la entrada y San Martín de los Andes la salida, y en el medio, una de las mejores vacaciones que recuerde.
Llegamos en pleno enero con 30 kg. de equipaje cada una, cacerolas y pavas de hierro y la carpa canadiense más grande de la historia, que pesaba otros 30 kg. más. De organización previa, ni hablar. No sabíamos dónde dormir y después de todo un día tiradas a orilla del Nahuel Huapí, Jose vino con el cuento que unas 10 cuadras arriba, una viejita nos iba a prestar su patio para hacer la carpa y pasar la noche. Cómo la consiguió? Todavía es un misterio. De la viejita solo me queda una foto en su cocina, donde nos hizo unas tortas fritas que nunca fueron superadas y la sensación de haber conocido a una verdadera Sra. Patagónica. No recuerdo su nombre, y la foto me ayuda a recordar su cara llena de arrugas, quemada por el sol y un pelo blanco que parecía nieve. No creo que siga en este planeta, pero donde esté, le mando un beso grande y mi agradecimiento por esa juventud crecida que nos recibió con los brazos abiertos. Ella nos dió el dato del Refugio Frey y allí partimos todas sin mochilas ni carpa canadiense, solo lo indispensable para pasar un día en la montaña.



Nos tomamos un colectivo desde el cual vi algunos de los mejores paisajes que hayan visto mis ojos, y en un lago que bordeamos, el verde más esmeralda de la Tierra, Alba no lo tiene!!! Nos dejaron en un estacionamiento que no daba a nada, y a partir de ahí, arreglatelás. Había algún cartel que te decía más o menos por dónde ir, 3 horas y media y 1700 m. sobre el nivel del mar después, llegamos al Refugio. Yo no podía más y entre todas decidimos quedarnos a dormir allá arriba. Sin el apuro de la vuelta y luego de unos cuantos mates para calentar el espíritu, conocimos un glaciar que está ahí nomás. La noche se nos vino encima y el frío también, comimos rodeadas de viajeros del mundo y después de mucha cháchara nos fuimos a dormir al piso de arriba, donde hay unas 30 camas para quienes quieran atrasar la bajada. Bariloche nos había atrapado, pero al día siguiente el viaje tenía que continuar...

14 de octubre de 2009

Orgullo nacional


Ayer fui a mi facultad y mientras esperaba varias horas por un trámite mi cabeza empezó a despedirse de esa mole gigante que es Ciudad Universitaria. Recuerdo la primera vez que entré, tenía que anotarme para el CBC de Arquitectura, fuimos en taxi con mi amiga Barbie y como lo hicimos a la salida del trabajo llegamos a las 18.50 y haciendo la cola dijeron que ya no nos podíamos anotar más. Había que pagar unos formularios y las señoras habían decidido cerrar la caja, sin importar si había gente que hubiera llegado antes de las 19. Tanto me enojé que terminaron regalándome los formularios para callarme y así empezó mi historia con la UBA. Venía de colegio y 2 años de universidad privados, por lo que el shock inicial fue bastante fuerte, pero tardé una clase sola en adaptarme y darme cuenta de lo prejuiciosa que había sido con la UBA. Cuando tenés que elegir qué estudiar sos tan chico, que varias veces preferís un edificio divino a la mejor educación. Todavía no puedo creer que haya estirado el régimen del colegio dos años más, pero de todo se aprende y gracias a eso pude valorar más la libertad que me dio la UBA no tomando lista después de cada recreo y yendo a clase para saber y no para no quedarme libre. En la UBA sos grande, sos responsable y sos dueño de tu carrera, no te arrean para que te recibas, vos sos tu propio motor. El haber ido a pública y privada me mostró las dos caras de la moneda y claramente volvería a elegir a la UBA. Conocí realidades que jamás hubiera conocido, fui a barrios que jamás hubiera pisado y encima no pagué nada, aunque mis viejos y yo pagamos tantos impuestos en nuestra vida que capaz seguimos con saldo a favor.
Quiero rendir homenaje a esas personas que alguna vez soñaron con una Argentina culta y decidieron hacer ley la educación gratuita para todos los argentinos. A ellos hay que agradecerles por esta oportunidad que no se da ni en los mejores países del mundo. Alguien tiene que acordarse de ellos, porque no son ni uno solo de los últimos gobiernos quienes hacen honor a la ley, solo la mantienen porque saben el costo político que les traería sacarla. Mi facultad es de las mejores a nivel edilicio, pero la mayoría se cae a pedazos, ni hablar de las que tienen paros constantemente y los alumnos pierden meses de clases, pero las ganas de los que queremos saber son más fuertes y así se mantiene encendida la llama que prendieron nuestros maestros.
Aún con todos tus defectos, gracias FADU, gracias UBA y gracias de nuevo a los grandes estadistas argentinos que vieron que podía haber un futuro mejor para todos.

6 de octubre de 2009

De película




Hubo una Semana Santa hace tiempo que ninguna de mis amigas podía irse de viaje y tengo como ley no quedarme en casa para esa fecha. Leyendo una revista encontré un safari que iba a hacer una conocida fotógrafa y mi entonces nueva máquina de fotos me obligó a llamarla y rogarle dos días antes que me consiguiera ese lugar que ya no tenía. Tanto insistí que al final no solo me dejó ir, sino que me hizo un buen descuento por ser la menor del grupo. Sabía que si no iba a Guatraché en un safari fotográfico, rozaba lo imposible conocer ese pueblo perdido en La Pampa. Me llamaba mucho la atención la vida de los menonitas en pleno terreno criollo y mi curiosidad logró vencer el prejuicio de viajar con un grupo que parecía del PAMI. No recuerdo la cara de ni uno solo de mis compañeros de viaje, pero Guatraché y la colonia menonita hasta el día de hoy los tengo en mi retina. Guatraché es un pueblo más de casas bien bajas, todo parece olvidado, el tiempo se detuvo, el polvo abunda, la estación de tren está quieta y no se ven muchos chicos en la calle. Recuerdo que cuando fui, el pueblo estaba alborotado porque esa noche tocaba Sergio Denis, mucho antes de su renacer contemporáneo. El segundo día del viaje lo destinamos a conocer la Colonia Menonita. Una maestra conocida por ellos nos acompañó para que no se sintieran invadidos y pidiera permiso para conocerlos. A medida que el colectivo iba entrando a la colonia, que es un campo dividido en parcelas para cada familia, los chiquitos iban corriendo al camino vestidos como Laura Ingalls, y no sabían si asustarse por el tamaño del transporte o saludarnos por venir de otro planeta. Llegamos a la parcela común, donde tienen la iglesia y el mercado de ramos generales. Amplia fue la sorpresa cuando vi un pizarrón escrito en una especie de alemán extraño y quien atendía, vestido con un jardinero de jean nos pedía que nos corriéramos de la entrada porque venía un carro con tarros de leche y tenían que descargar. Los tarros son esos antiguos de zinc, el carro estaba manejado por un señor que parecía alemán y sus dos chiquitas de cuento. El simil alemán le dijo a la maestra que podíamos sacarles fotos a sus dos hijas mientras descargaba los tarros y el PAMI Group atacó a las menonitas a flashes como si fueran Angelina Jolie y Julia Roberts en la entrega de los Oscar. Me dió vergüenza ajena y pena por esas dos enanas divinas que en su vida habían visto ni un flash, ni un foquito de luz, porque no tenían energía eléctrica. Me alejé del espectáculo y el destino me benefició. A la vuelta del mercadito la historia se repetía con otro padre descargando tarros y fueron las hijas de éste quienes me empezaron a hablar a mi y a cambio de dos chupetines me dejaron sacarles fotos, aunque les saqué una sola, como cualquier turista civilizado. Luego conocimos el lugar donde hacen el queso que venden al pueblo para poder subsistir, y una casa que parecía de película.
Saqué muchas fotos, aunque no las que hubiera sacado si fuera invisible. Sentía que nuestra presencia los haría sentir animales de zoológico, y si bien la idea era ir, ver y entender cómo viven, hay veces que la curiosidad propia debe ser canalizada por otros caminos. Mientras volvíamos la maestra nos contó que algunas familias estaban teniendo problemas con los chicos más jóvenes, porque iban al pueblo a comprar cosas y de paso tomaban alcohol, conseguían cigarrillos y veían revistas. Y ahí entendí que la burbuja siempre se rompe, tarde o temprano cruzás la frontera y con un pie de cada lado, elegís dónde quedarte. El viaje no lo volvería a hacer porque no me sentí bien en el papel de invasora, pero fue sin duda el lugar más exótico, movilizador y comunitario en el que haya estado jamás.

29 de septiembre de 2009

Areco


Hace unos días nació Clarita en Santa Rosa, y además de alegría, me trajo muchos recuerdos de los tiempos pasados con su mamá Laura y su tía Luz. En nuestros años mozos, todos los fines de semana nos íbamos juntas a su pueblo, San Antonio de Areco. 120 km. nos separan de la paz más gauchita. La primera vez que fui fue porque papá nos subió al auto y encaró la ruta 8. Esa vez, debo admitir, no volvimos muy convencidos, es que era domingo después del mediodía y se nos pasó el detalle de la siesta. Un tiempo después redescubrí Areco con Luz, qué placer!!! Nos quedábamos verdes de tanto mate, si nos aburríamos, agarrábamos la bici y después de andar un buen rato por las calles adoquinadas, nos íbamos bordeando el río Areco hasta el Club de Pescadores. Otro recorrido era cruzar el río a través del puente viejo y pasar por la pulpería La Blanqueada y el Museo de Güiraldes. Las tardes veraniegas eran imposibles sin la pileta y la sombra del sauce del jardín de la Flaca, madre de Luz, que lo tenía impecable. En esos tiempos yo todavía comía carne y recuerdo con una sonrisa el "Almacén de Ramos Generales", en Zapiola 143. Allí nos llevó Luis una de las tantas veces que le caí invitada por su hija a la casa. Me fui con la sensación de haber estado bien adentro de la Argentina, con nuestros verdaderos sabores, sin aires de grandeza, es lo que hay, es lo nuestro.
Hace unos días vi un especial en Travel & Living de unos estadounidenses que venían a conocer nuestras pampas, y la visita obligada parece ser la Estancia La Bamba. Se fueron chochos con el show ultra local, convencidos que por acá somos todos gauchos de facón, ojalá!!! La vida sería mucho más simple y linda si viviéramos todos como en Areco.
Las idas al pueblo se terminaron el día que Luz se casó en la Parroquia San Antonio de Padua, la única que conozco con cielorraso bien liso. Areco estaba revolucionado, lo copamos desde todos los puntos cardinales. Volví, pero no a sus calles, Luis y la Flaca se mudaron al campo y los visito una vez por año junto con Luz y los hijos de ambas en el verdadero San Antonio de Areco.

22 de septiembre de 2009

Como en casa


Tengo unos tíos que viven en Haití, un primo que vive en Río Grande, otro en Santiago de Chile y otro más en Corrientes, y coincidieron todos en Buenos Aires por el nacimiento de un nuevo integrante de la familia, Tomás. A dónde llevarlos y que no se sientan encerrados ni en un lugar como cualquier otro??? Hace varios años que ya somos fans de Como en Casa. Voy con amigos, con mi novio, con el crío, y allí encaramos esta primera vez con mi familia.
Como en Casa es mi jardín y el lugar donde sé que la torta que elija no me va a desilucionar, me enojo bastante cuando eso sucede. Puede decirse que obligo a mi compañía de turno a pedir un "Todo o nada" un té para dos que trae todo, y todo rico. Por obvias razones, en época invernal no está abierto el patio, por eso lo recomiendo especialmente en estos tiempos primaverales y en verano. Ahí te olvidás de todo, los ruidos de la ciudad son cosa del pasado y se convierte en dulce el presente. Feliz primavera para todos!!!

Como en Casa: Riobamba 1239, Buenos Aires. Tel: 011.4816.5507

15 de septiembre de 2009

La tierra del buen sol


Conocí San Rafael hace muchos años. Internet todavía estaba lejos y para andar lugares nuevos tenías que ir a las Casas Provinciales y depender del buen humor de quien te atendiera. Mamá tuvo suerte y una mendocina se lo recomendó. Me acuerdo que fuimos en auto y cuando tomamos la ruta prov. 173 ninguno hablaba. Es que el paisaje no era nada alentador, una montaña a lo lejos y vides a los costados, nada más. De repente empezamos a meternos dentro del valle y fue lo más parecido que conocí a un oasis. Apareció el verde y el Cañón del Atuel. En ese entonces había solo un par de cabañas y el Hotel Valle Grande, a donde fuimos. Me quedó tan grabado el ruido del río a la noche, la paz de la Cordillera y la sombra de los sauces que volví varios años después en carpa y con novio.
La sobredosis de naturaleza me fascina, así que elegimos un camping muy bueno y pusimos la carpa pegadita al Atuel. Hicimos rafting y caminatas, dedo hasta el Nihuil, pero el premio mayor se lo llevó el día completo que le dedicamos al lago del Embalse Valle Grande en canoa, impresionante. Las alquilás en un lugar que está cruzando el dique, por todo el día. El rafting te da mucha adrenalina, y la canoa te trae a la paz más pura. Lo ideal es llevar comida y almorzar en una islita que hay en el medio del lago y tomar el té en alguna de las playas, nosotros nos alejamos tanto que en un momento no se vio civilización alguna. No hay que tener un gran estado físico, las canoas son para dos personas, así que el esfuerzo es compartido y lo vale. No se gasten en llevar agua, el lago la tiene más limpia que cualquier botella que compren, doy fe, no pasa nada si la toman.
El progreso hizo que ahora abunden campings y cabañas, se masificó el valle, pero lo bueno sigue siendo mayoría, la gente del cañón tiene una energía especial, son simples y la naturaleza les brota por todos lados. Gracias a esa mendocina anónima que cumplió con creces su trabajo!!! No solo logró que fuéramos, sino que volviéramos, que es lo más difícil con los pocos días que uno tiene solo para descansar y ser feliz.

8 de septiembre de 2009

Me fui a pescar...


Conocí Chascomús hace poco. Siempre pasaba por la ruta 2 y miraba de reojo, sabía que me iba a gustar, pero recién entré cuando tuve auto propio, y me fascinó. Hay pueblos con onda, y éste es uno de ellos. El hecho de tener una laguna, que no imaginaba tan grande, ayuda muchísimo. Todo Chascomús está a su orilla tomando mate y comiendo las medialunas de Atalaya los fines de semana, que inteligentemente instaló una sucursal en el paseo de la costanera. Y enfrente estamos todos los turistas que nos animamos y agarramos la carpa. No pescaba desde que era chica, pero aproveché y agarré de nuevo la caña como antaño, y entendí por qué hay tanto fanático de la pesca. Te concentrás, no hablás, escuchás los pajaritos y de repente un ser vivo te enfrenta y te gana, porque así como sale del agua, vuelve a entrar, por lo menos conmigo. Dicen las abuelas que el agua te da hambre y en busca de algún restaurant encontramos lo que después me enteré, fue el castillo del Reino de la Amistad. Una de esas locuras de gente linda, que por la década del 40 se autoproclamó reino, con rey y corte completita. Está en reuinas frente a la laguna, un lugar increíble para los chicos y tremendamente peligroso para los grandes. Me encantó el Club de Pesca y Náutica en Av. Lastra y Costanera para almorzar, pegadito al agua, con porciones gigantes y atención más que amable, como si los años nunca hubieran pasado. Cuánta paz y tan cerquita, prometo volver apenas tenga auto nuevamente.

1 de septiembre de 2009

Salta, linda y chalchalera


Hace una semana TN pasó nuevamente uno de los recitales más argentinos que haya existido. Los Chalchaleros se despedían en Salta en el 2001 después de 50 años de criollo cantar. Cada vez que los escucho me da orgullo ser argentina, me agarra esa cosita que nos da a todos en los Mundiales, con la diferencia que ellos jamás me desilucionan. Automáticamente me transportan a su Salta natal, y mis recuerdos empiezan a traer olores, rincones, sabores y paisajes increíbles a mi mente.
En Salta viví comiendo empanadas, tamales y humitas en chala, acá no hay iguales, así que hay que aprovechar. Son buenos en todos lados. Todo en Salta es lindo, desde subir al Cerro San Bernardo en funicular a mirar la ciudad, hasta una vueltita por San Lorenzo y el más que clásico viaje a la nubes en tren. Las noches en la calle Balcarce yendo de boliche en boliche buscando la mejor peña, y un paseo por una de las más lindas iglesias que tiene este país, San Francisco. El marco de la cordillera hace que Salta sea la foto perfecta.
A San Lorenzo hay que dedicarle un día entero, nosotros empezamos almorzando en "Lo de Andrés" que está en Juan C. Dávalos esquina Gorriti, me encantó porque está lleno de salteños, bien local la cosa. Nos atendieron 1000 puntos y la verdad es que no correspondía seguir comiendo, pero si suben un poquito más por Dávalos se encuentran con el Hotel del Castillo y es imposible no tentarse y entrar a tomar el té. El lugar es un sueño.
El Tren a las Nubes no me mostró los mejores paisajes de Salta, tan arriba la cosa se pone árida y polvorienta. Lo que si ves es esa Argentina tan ajena, tan desconectada, tan lejana, tan desprotegida. Los chicos coyas venden todo tipo de tejidos a los viajeros, y los turistas compran como si fuera el último día. Hay unas 4X4 que hacen el mismo recorrido que el tren, pero a la vuelta llegan más rápido. La verdad, si lo tuviera que volver a hacer, me subo a la camioneta. Es increíble lo que la altura produce en los humanos, gracias a las hojas de coca a mi en el momento no me pasó nada, pero 2 horas después de bajar, estaba blanca como una novia y destruída como un borracho, a buen entendedor... Y ni que hablar de mi máquina de fotos, murió arriba y resucitó abajo.
Hay tanto para hablar de Salta que acá no entra, los mejores paisajes se los cuento otro día, mientras tanto les dejo mi mini tributo a los que me invitaron a conocerla con su canto, gracias Chalcha!!!